El claustro es de forma cuadrada y se comunica con la nave del evangelio a través de una portada románica. Se anexionó a finales de siglo  XXII, una vez acabado el templo. Se advierte la ausencia de las restantes dependencias monásticas: refectorio, cocinas, dormitorio, almacenes...

La sala capitular se encuentra junto al atrio. Ello es debido a que la nueva orden de canónigos no exige una vida comunitaria en clausura, por lo que pueden residir fuera del conjunto religioso y no precisan el resto de estancias.

Su importancia radica en la iconografía de sus capiteles, que constituyen una síntesis de los principales motivos decorativos, figurados, geométricos y vegetales del románico a lo largo de su evolución histórica y temática.

La parte meridional, adosada al templo, es la más antigua y muestra temas bíblicos como el Pantocrátor y Tetramorfos, apóstoles, Daniel en el foso de los leones, el sueño de Nabucodonosor, Sansón desquijando al león, la degollación de San Juan, el milagro de los panes y los peces y el Descendimiento, junto con otros temas profanos como la despedida del caballero o los relativos a la lucha entre el Bien y el Mal, representados por el guerrero cristiano que mata el dragón (copia de un relieve asirio del s. VI a. De C.), o el pastor ahuyentando a los lobos. Destaca el capitel del caballero enfrentado a un gran dragón, similar al realizado por Pedro Quintana en la cercana iglesia de Yermo (1203), lo que ha hecho suponer la relación cronológica y de autoría de nuestro claustro.

  

El Juicio Final.

 

Grifos Entrelazados.

 

Guerrero matando al dragón.

 

Daniel entre los leones.

Crucifixión.

Despedida del caballero.

 

En la crujía oeste se tallan temas alegóricos al Purgatorio, con animales fantásticos entrelazados (en la tradición del claustro de Silos) y otros exclusivos de lacería (tradición normanda o árabe). Destaca el capitel relativo al Cielo y el Infierno, en donde San Miguel pesa las almas, representadas por cabecitas y alancea al demonio, que intenta inclinar la balanza a su favor.

El resto de capiteles de esta galería y los de la crujía norte son vegetales, de influencia cisterciense (derivados de Aguilar y San Andrés de Arroyo), realizados ya en el s. XII.

La galería oriental se levanta en el siglo XVI y se divide en capillas funerarias de las familias nobles de la villa, al igual que la abierta en el ángulo suroeste del claustro, que ostenta los escudos de la familia Polanco.

A lo largo de las galerías se observan sepulcros románicos y góticos extraídos del patio del claustro, correspondientes a abades, canónigos y nobles, identificables por sus escudos e inscripciones. También aparecen canecillos románicos que pertenecieron al alero de los tejados cuando se realizó la reforma de la fachada principal en el siglo XVII.

La colegiata de Santillana de Mar con su claustro fue declarada Monumento Nacional en 1889.

 

  
 
 
Claustro de la Colegiata de Santillana del Mar

 

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